Habitada
desde muy antiguo, los fenicios toman estas costas en el siglo
XI a.C. fundando Malaka (Málaga). Detrás vendrán los
griegos y cartagineses y los romanos, visigodos, bizantinos
y árabes.
En tiempos del emperador Tito
fue ciudad confederada de Roma y por tanto disfrutó de los
privilegios correspondientes. Pero la época en que Málaga
tuvo su mayor apogeo fue con los árabes en el 711,
en esta época quedó integrada en lo que se conoce como Al-andalus.
Tras la disolución del Califato de Córdoba,
de 1035 hasta 1487 fue capital del reino taifa independiente
de la dinastía Hammündi.
En el año 1487 los Reyes
Católicos reconquistan Málaga, derrotando a los
musulmanes, aquí comienza una larga e inexorable decadencia
hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en el que un
tratado de libertad de comercio con América permitió a Málaga
volver a renacer económicamente.
Ya en el siglo XVI, con la expulsión
de los moriscos, Málaga cae en una profunda recesión, de la
que poco a poco se repone siendo más tarde, ya en el siglo
XX, una ciudad moderna y eminentemente turística.
Ocupada por las tropas francesas en el año
1810, las sierras malagueñas cobijaron a la guerrilla
española, siendo el azote de los franceses hasta su
expulsión.
Quedan diversos restos de civilizaciones antiguas,
entre ellas el Teatro romano (único resto romano) y las Atarazanas
y la Alcazaba musulmana, de todo ello escribimos en "Qué ver". |