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años de decadencia estaban al llegar cuando Fernando
I de León y Castilla (1016-1065) primero y Alfonso
VI de León y Castilla (1040-1109, segundo hijo
del anterior) después, derogan los condados y sus merindades
y por tanto los privilegios del Condado de Carrión
pasaron a la Corona de Castilla. Los Banu Gómez dejaron
de existir políticamente.
El apellido de "los Condes" no viene
de que hubiera muchos condes por estos lares, sino por el
pacto entre el Conde de Osorno, de Treviño y el de
Castañeda (este linaje pasó a ser Manrique posteriormente
y provenían de los de La Vega y los Trastámara)
en 1462 para evitar que el señorío pasara de
realengo a pasar a manos del Conde de Benavente, pues condes
en Palencia había y de sobra.
En
la antigua Hermandad de Tierra de Campos, existía una
ciudad que sobresalía sobre las demás, este
ciudad no podía ser otra que Carrión de los
Condes (nombrada así por primera vez en 1522, en el
testamento de Aldonza Manrique).
Alrededor del Monasterio
de San Zoilo se empezaron a asentar algunos habitantes
consiguiendo hacer una aldea propia que inmediatamente fue
absorbida por la ciudad de Carrión de los Condes (15-02-1564).
Llegaban malos tiempos, aún peores, para los carrionenses.
El siglo XVII fue el peor de todos, recesión
económica y epidemias en los años 1615 y 1616
dejaron a esta bella ciudad con unos 600 habitantes.
Ya en el siglo XIX con la Guerra de la Independencia
las tropas españolas incendian diversos edificios para
impedir su uso por parte de las tropas napoleónicas.
Después sólo faltaba la Desamortización
de Mendizábal, con él se acabó de socavar
la monumentalidad carrionesa.
Por contra la población durante los
inicios del XIX aumenta considerablemente y Carrión
de los Condes es ya una ciudad prácticamente recuperada
que aún tendría que superar los desastres de
la Guerra Civil de 1934/36.
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