| Desde
el Paleolítico Inferior hasta el Neolítico en Navarra
puede encontrar vestigios de nuestro pasado. Datados en el
Paleolítico Inferior los encontramos en Estella, Viana,
Urbana, Coscobillo, etc. y del Neolítico los pueden
encontrar en la zona de Urbasa, Aralar y Echarri Aranaz. La
romanización fue escasa hasta el siglo II a. C: donde la cultura
romana fue adueñándose en la zona media de la
actual Navarra. En el año 75 a.C. Pompeyo invade la
ciudad de Pamplona e instala toda la base militar y económica
en este lugar, es decir, Pamplona existía antes de
la llegada de los romanos.
Una vez que el Imperio empieza a desmoronarse
las tribus indígenas toman la iniciativa y se resisten
a cualquier otra invasión militar o cultural. Pocos
años duró esta alegría pues en el 714
los musulmanes ocupan toda la ribera del Ebro aunque su inmersión
cultural no fué excesiva, al igual que en el resto
del norte de la Península. De estos años surge
la oposición a estos nuevos dueños de la situación,
ésta oposición se cristaliza en la creación
de grupos cristianos de los que surgiría la dinastía
de los Íñigos al que años después
sigue la de los Jimenos a principios del siglo X con Sancho
Garcés I.
El primer rey de Navarra
(de Pamplona) fue Iñigo Arista, nombrado en el siglo IX. Desde
el siglo XII estos reyes se denominaron "de Navarra".
El poder musulmán permanece aún
en este reino hasta el siglo XII, en que con la toma de Tudela
este poder desaparece completamente, pero no adelantemos acontecimientos...
Bajo el reinado de Sancho
Garcés III el Mayor (1004-1035) la corona de Navarra
se expande por buena parte del territorio peninsular (incluyendo
Castilla por matrimonio de Sancho III con doña Mayor)
e introduce por las fronteras francesas el cluniacense. Al
morir Sancho III, Castilla vuelve a ser independiente, si
alguna vez no lo fue. Dividió el reino de Pamplona
en cuatro partes para sus tres hijos naturales y Ramiro (que
era bastardo); Pamplona (incluyendo las provincias vascas
y La Rioja) para su primogénito
García Sánchez III el de Nájera, Castilla
para Fernando y para Gonzalo los efímeros reinos de
Sobrarbe y Ribagorza, pronto incorporados a la corona de Aragón
(perteneciente a Ramiro) por fallecimiento de Gonzalo.
Mas adelante Castilla empieza a expansionarse
y amenaza con la conquista de estas tierras. Esto lleva
a la corona navarra a plantearse alianzas con otros reinos
peninsulares como la de sus vecinos aragoneses o incluso bajo
la corona gala. A la muerte de Sancho
IV el Nobleo el de Peñalén, muerto en la
batalla de Peñalén (1076) el reino de Pamplona
cae en la órbita del reino aragonés y Castilla
se trae los territorios de La Rioja y las actuales provincias
vascas, excepto parte de Guipúzcoa.
Esto se lleva a cabo desde los años 1076 a 1134 en
que Navarra está bajo la corona de Aragón, hasta
la llegada del rey navarro García Ramírez el
Restaurador (1134-1150) en que Navarra recupera su autonomía
y deja de llamarse reino de Pamplona a pasar a ser reino de
Navarra.
Castilla, la corona más potente en estos
años continúa su política de expansión
territorial y de Reconquista tomando las fronteras orientales
de Navarra. Ésta decide reorientar su política
hacia el Norte y Este ibérico aislándose voluntariamente
del occidente castellano, de esta manera era más posible
sobrevivir en los tiempos en que todas las coronas de la Península
luchaban por ser la más potente para poder controlar
la España visigoda, para ganar la Reconquista.
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