| Su
origen mitológico se debe al guerrero griego Teucro
que la llamó Helenes. Pero la historia nos dice otra
cosa.
Habitada desde el principio de la protohistoria‚
Pontevedra fue habitada desde la edad de Bronce por marisqueros.
Los castro roiginales estaban situados donde hoy están
las iglesias de San Francisco y Santa María.
Más tarde se denominó Ad Duas
Pontes, tomada por los romanos en el siglo I a.C.‚ más tarde
les tocó el turno a los suevos que empujaron a los Vándalos
al Norte de la Gallaecia y se establecieron en la zona meridional
de la misma.
Sobre el siglo VII la cristianización
de esta zona fue llevada a cabo por San Fructuoso fundando
los monasterios de Armenteira y Meis y en el siglo VIII‚ Alfonso
I el Católico de Asturias reconquista Pontevedra‚
exactamente las zonas bajo poder musulmán‚ pues no
toda Pontevedra estaba bajo este dominio.
En el siglo XII se habla de Pontus Veri, así
se encuentra escrito en los documentos de la época,
que sustituiría al ya vetusto puente romano. Este es
el siglo cuando Pontevedra salta al progreso y a un aumento
sustancial de la población. Para ello recibe privilegios
reales del rey Fernando
II y otros monarcas posteriores, los más importantes
son la curación del pescado en 1229 y la feria de San
Bartolomé en el año 1467.
Los siglos XIV-XVI son los mejores para Pontevedra,
su posición costera ha sido desde su existencia centro
de su comercio nacional e internacional y alimento para sus
hogares. En el medievo se crearon los astilleros desde los
que la actividad no paró hasta la actualidad.
La iglesia de Santa María, de la que
ya hemos hablado antes fue levantada con el dinero de los
marineros pontevedreses.
Pero como siempre, llega la decadencia, y para Pontevedra
comienza en el siglo XVII; las guerras y la menor capacidad
diplomática en Europa hace de los astilleros y la salazón
medios insuficientes para mantener el nivel adquisitivo de
los habitantes de Pontevedra. La fuente principal, los caladeros,
se ven nreducidos drásticamente tras siglos de explotación.
Además las guerras de la Sucesión
y la heróica defensa de Pontevedra a las tropas galas
en la Guerra de la Independencia terminan por empobrecer la
zona. Además se cierran los astilleros y los puertos
comerciales a barcos de gran calado por la menor profundidad
del río Lérez.
En los siglos XIX y XX Pontevedra asegura
la estabilidad de su población y sufre aún otra
Guerra, la Guerra Civil española.
En la actualidad es una ciudad y provincia
media española.
|