Los
orígenes de estas tierras se remontan al Cuaternario
como así lo demuestran las mundialmente conocidas Cuevas
de Altamira, sitas en este término municipal y a unos
dos kilómetros de distancia del centro de la ciudad.
Santillana
es una ciudad de marcado carácter medieval, se puede
decir que prácticamente conserva en sus edificios los
orígenes arquitectónicos de la Edad Media.
Los orígenes de esta bella localidad
cántabra se remontan al siglo VIII. Por aquellas fechas
unos monjes llegan a Santilla del Mar con las reliquias de
Santa Juliana o Santa Iuliana (de ahí proviene el nombre
de Santillana), mártir de su propio marido en época
de Diocleciano, esto es, sobre el siglo III d.C. al no querer
renegar de su religión.
De esto a la construcción de una pequeña
ermita sólo hubo un paso, disfrutó de la simpatía
de la nobleza y del pueblo que con sus limosnas consiguieron
que esta pequeña ermita fuera la mayor abadía
de Cantabria.
En el año 1045 el rey Fernando
I de Castilla y de León, el Magno, le concede exenciones
fiscales y privilegios sociales, como era costumbre en aquellos
siglos.
Pocos siglos después, sobre el XII,
debido al auge del Camino
de Santiago, Santillana se convierte en paso obligado
del camino de la costa cantábrica, aumentando sus ingresos
y que obligaba a la construcción de un templo más
grande, la actual Colegiata
románica. |