Una vez más nos encontramos con un
monasterio realizado por medio de una aparición de
la Virgen y curiosamente casi todas estas apariciones fueron
en el siglo XIV. También y como siempre la Virgen
indicó al aldeano que avisara a quién correspondiera
para sacar a la luz una imagen escondida en la tierra.
Cuenta la tradición que el pastor
fracasó en su intento de que el obispo de Segovia
fuera en persona a descubrir la imagen y la Virgen le impuso
un signo con el que el alto dignatario no tendría
dudas de que sería por obra divina. Por supuesto
el obispo se acercó a donde le indicó el aldeano
y descubrió la imagen a la que se nombró como
"la Soterraña".
Fue Catalina
de Lancaster quién en el año 1392 ordenó
la construcción de un templo. Su marido, Enrique
III el Doliente, le otorgó un pequeño
territorio en el que levantar dicho templo y crear un poblado
para poder "alimentar" a la congregación
que velaría por los tesoros del templo.
Al finalizar el siglo XIV, el pequeño
santuario realizado para la advocación de la Virgen
recién hallada, pasó a manos de la Orden de
los Dominicos y ésta impulsó la construcción
del actual Monasterio. Como era de esperar tal influencia,
la de la reina, hizo del monasterio toda una suerte de privilegios
reales y estatales que impulsaron de una forma definitiva
el establecimiento de un poblado que hoy debemos visitar,
Santa María la Real de Nieva. A partir de ahora Nieva
será un baluarte siempre dispuesto a ayudar a los
Trastámara.
El 1 de abril de 1441 Blanca
I de Navarra, mujer de Juan
II fallece en la villa; sus restos descansan en el monasterio.
No confundir las cuatro diferentes Blancas de Navarra: tres
fueron reinas de Navarra y una de Castilla. Las tres reinas
de Navarra fueron Blanca
(fallecida en 1302 y que descansa en el Monasterio
de Santa María la Real de Nájera), Blanca
I de Navarra (fallecida en 1441 y a la que nos hemos referido
en esta lectura) y Blanca
II (fallecida en 1464).
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