Sepúlveda
ha estado poblada desde la Edad de Bronce (aproximadamente
desde el 3.000 a.C. hasta el 1.000 a.C. donde ya se puede
hablar con rotundidad de la Edad del Hierro, Ver
Geocronología).
No es hasta el siglo IV a.C. donde ya aparece
documentado (asentado en Sepulveda) el pueblo de los Arévacos
cuyas ciudades más importantes en sus territorios
eran Numancia y Tiermes.
Desde las conquista romana hasta la hegemonía
de los visigodos sobre el siglo VII no volvemos a tener
noticias ciertas de población. Es de suponer que
evidentemente en estos siglos hubiera poblaciones que no
han dejado huella o que aún nos las hemos encontrado.
Con la llegada de los musulmanes a Sepúlveda
a comienzos del siglo VIII la ciudad pasará más
de dos siglos de ocupación. De esta época
son las defensas de El Postiguillo y la Barbacana.
Por fin en el año 940 de nuestra Era,
el conde Fernán
González conquista para la cristiandad Sepúlveda,
cuyo nuevo Fuero Latino le concedía privilegios para
los nuevos colonos que repoblaran las tierras de la zona,
a partir de aquí Sepúlveda se convierte en
un gran centro urbano. Las tumbas de la iglesia de Santiago
son testigos de estos años de preocupación
y nueva repoblación, frontera con el moro. La vida
diaria siempre era una hazaña.
Estas preocupaciones se vieron culminadas
en el año 979 en que Almanzor
invade nuevamente Sepúlveda en sus famosas aceifas
(Ver todas
las aceifas y Mapa
de las Aceifas) quedando completamente destrozada. En
el año 1010 el III conde Independiente de Castilla
Sancho García (nieto de Fernán González)
recupera defintivamente Sepúlveda para la Cristiandad.
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