Muchos
de los palacios que se pueden observar hoy en día se
deben a este crecimiento económico en el sector de
la pañería de los siglos XIII-XVI, que como
hemos indicado antes, era uno de los sectores económicos
más fuertes de la época.
En el primer tercio del siglo XVI los Comuneros tiene en
Segovia una de sus ciudades más acólitas. No
es de extrañar este hecho si tenemos en cuenta que
uno de sus líderes, Juan Bravo era el corregidor de
la ciudad y ex-capitán de las milicias. Segovia pagó
caro su apoyo a este revuelta y a partir de mediados de siglo
empezó su declive económico al ser postergada
de los privilegios que muchas otras ciudades disfrutaron.
Si a ello sumamos la peste de finales de siglo podemos suponer,
sin equivocarnos, que Segovia estaba derruida económicamente
y, a mayores, con escasa población.

A partir del s. XVIII y con motivo de la construcción
del Real Sitio Granja de San Ildefonso (1721) se inicia la
resurrección de Segovia, estableciendo Carlos
III la Academia de Artillería, una de las primeras del
mundo.
En el próximo siglo Segovia sufre, al
igual que el resto de España, la invasión francesa
facilitada por el Gobierno español. Los desastres de
toda guerra hicieron que, una vez más, la restauración
fuera sacrificada. Pero lo consiguió. Actualmente es
una ciudad eminentemente cultural. En su provincia han tenido
lugar hechos fundamentales para la historia de España.
Es un privilegio visitarla.
En el año 1985 fue declarada Patrimonio
de la Humanidad, en concreto el casco antiguo y el Acueducto. |