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el año 1505 se reúnen las Cortes de Toro y Fernando
el Católico autorizó la lectura del testamente
de Isabel la Católica dejando como sucesora a la Corona a
Juana
la Loca.
A partir de la guerra
de las Comunidades en la que Toro se inclina a
favor de los "Comuneros", el declive ha sido constante.
No se sorprenda que el vino de Toro sea referencia
para contarles las vicisitudes de esta gran ciudad, ciudad
histórica por excelencia, centro de poder en ocasiones pero
grande siempre.
Solo entrar en ella nos traslada a siglos remotos
en que las tinieblas y la guerra era el pan de cada día. En
esta ciudad el vino ha tenido y tendrá siempre una importancia
vital, Toro gira en torno a su famoso
vino... y merecidamente.
De
este vino se habló desde épocas medievales pero de origen
prerromano, referenciado en innumerables obras literarias,
Góngora,
Quevedo,
o el Arcipreste de Hita, entre otros.
Los privilegios comerciales de Toro han sido
innumerables desde los romanos, que se abastecían de tan exquisito
elixir y que siglos más tarde facilitó a sus artesanos y por
extensión a su ciudad, de privilegios reales. Incluso acompañó
a la tripulación del descubrimiento de América y sació
la sed de innumerables provincias en las que estaba prohibida
toda importación no originaria de la propia tierra.
En definitiva, no olvide probar este vino en
cuanto tenga oportunidad y cuando lo beba recuerde que está
bebiendo muchos siglos de artesanía española, siglos
de historia.
Declarada Conjunto Monumental Histórico Artístico.
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