Dirección:
San Millán de la Cogolla.
Horario de visitas:
De lunes a domingo de 10:30 h. a 13:30 h. y de 16:00
h. a 18:30 h.
Historia: Ya
hemos hablado en el apartado
principal de San Millán de la Cogolla y en el de
"Más
historia" sobre los comienzos de este Monasterio
y un poco sobre el de Yuso.
Ampliaremos un poco, de momento, lo que podemos
ver dentro de este Monasterio.
Cerca de la entrada principal, a un lado, aparecen
los siete sepulcros de los siete Infantes de Lara, que fueron
decapitados por la traición de Rui Velázquez,
en medio, el sepulcro de su ayo, Nuño Salido. Hay que
decir que las siete cabezas de los Infantes reposan en la
Iglesia
de la Natividad en Lara
de los Infantes. En frente hay otros tres sepulcros que
se cree pertenecen a tres Reinas, aunque las discusiones siguen
aún y, por tanto, quedan, de momento, a la imaginación
de cada uno.
A diferencia del Monasterio de Yuso, prolífico
en arte, el Monasterio de Suso es prolífico en cuevas,
sepulcros y reliquias. Existen tres cuevas principales, en
una de ellas es donde se supone que San Millán, a través
de un ventanuco de piedra profundo (es como una saetera de
los castillos), extendía su báculo y repartía
milagros. La cueva central da cobijo al sepulcro de San Millán,
que no a su cuerpo. Su cuerpo permaneció allí
hasta 1030, fecha en que se inició el proceso de su
canonización.
La joya del Monasterio es una reliquia un tanto
singular. Es simplemente un trozo de madera, que como cuenta
la leyenda (o quizás realidad) mandó construir
San Millán a unos carpinteros, al parecer el madero
salió un poco más pequeño de las medidas
estipuladas ya que éste serviría como apoyo
de un nuevo granero. San Millán ordenó a los
carpìnteros que fueran a comer y al terminar
el almuerzo vieron que el madero tenía las medidas
correctas. Al parecer San Millán dejó una marca
que aún hoy día se puede observar.
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