En 1716 promulga el Real Decreto de Nueva Planta por el cual Cataluña perdía las ventajas que en anteriores gobiernos había disfrutado, uniendo sus privilegios a los del resto de España.

En el año 1724 Felipe V, invadido por la abulia de sus depresiones quiere descansar definitivamente del trabajo de monarca y abdica en su hijo Luis I. Éste muere pocos meses después y Felipe III debe volver a sus funciones, sus depresiones eran cada vez más graves hasta el punto de hacer la vida imposible a la corte con horarios nocturnos para trabajar y diurnos para descansar. Este segundo reinado fue más fructífero que el anterior pues se rodeó de mejores gestores: Patiño, Campillo y el marqués de la Ensenada.

El 10 de enero de 1724 abdica en su hijo Luis I, que se corona el 9 de febrero siguiente, para según el rey, tener más quietud y reposo en su Granja y prepararse para unirse con Dios. Sólo los más agudos veían que eso no era cierto, el interés era más terrenal.

En esos momentos Luis XV estaba muriéndose y Felipe V podría aspirar al trono por consanguiniedad pero no podía ser rey de los dos reinos a la vez. Pero fuera lo que fuere hubiera dado igual pues Luis I falleció ese mismo año de 1724 y para más inri para el ex-monarca español Luis XV sobrevivió de momento a su esperadísima muerte. Antes de morir Luis I cedió la Corona nuevamente a su padre pero esto era ilegal, menos para Isabel de Farnesio y el rey, claro. Impuso su autoridad ante los que negaban el derecho de la vuelta a la Corona y consiguieron seguir siendo monarcas.

La enfermedad regia era de tal calibre que su esposa, Isabel de Farnesio, prefirió un cambio de aires. Trasladó la Corte a Sevilla de 1729 a 1733 pero las depresiones fueron en aumento hasta el punto de afectar a su físico y cuidado personal.

En julio de 1746 muere en su querida Granja segoviana.

Biografía
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