En el año 1495 un gran general despuntaba heroícamente, Gonzalo Fernández de Córdoba, soldado castellano. Francia insistía en invadir toda Italia y Fernando tenía allí un reino, Sicilia y además, debía defender al papa como "Católico" que era. Gonzalo Fernández de Córdoba le ayudaría a ello y a mucho más. A la muerte de su esposa, la reina Isabel, Fernando asumió la regencia de la corona de Castilla, hecho que desagradó a su yerno Felipe el Hermoso. Por el Tratado de Blois de 1505 (vea sobre el Tratado de Foix) entre España y Francia sobre las posesiones en Italia. Germana sólo contaba diecisiete años y ya estaba prometida al rey viudo de España, Fernando el Católico, por otra parte algo muy normal en aquella época. El rey de Francia, Luis XII, cede como dote a su sobrina el reino de Nápoles y a Fernando el de rey de Jerusalén. Ambos títulos retornarían a la corona gala en caso de que el nuevo matrimonio no tuviera descendencia. |
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