Eugenio de Toledo (h. ?-657), obispo de Toledo, huyó de la casa de sus padres para ingresar en el monasterio de Santa Engracia de Zaragoza. Fue consejero de reyes y presidió tres concilios, escribió libros poéticos y teológicos.

Eulalia  de Barcelona (h. ?-304),  virgen y mártir, padeció martirio en la persecuciones de Diocleciano y Maximiano. Su culto en Barcelona figura en la "Passio de communi".

Eulalia de Mérida (h. ?-principio de s. IV), virgen y mártir, su fama llegó hasta las iglesias de África. Prudencio le dedicó un himno y San Agustín la exalta en un sermón, también figura en el cortejo de las vírgenes de San Apolinar Nuevo de Ravena.

Dámaso  I, (h. 305-384), prelado y papa de 366 a 384. Convocó varios concilios en Roma y el ecuménico de Constantinopla en 381. Su pontificado se marcó por la afirmación de la supremacía romana

Diego de Alcalá (h. 1.400-1.463), hermano lego franciscano que predicó en Canarias y se distinguió en España y Roma por su caridad con los enfermos y por sus milagros.

Diego José Cádiz (h. 1.743-1.801), beato capuchino que predicó por Andalucía. Escribió varios libros de orden ascético y moral: "Afectos de un pecador arrepentido" y "Dictado sobre asuntos de comedia y bailes", en éste último castigó el libertinaje.

Domingo de la Calzada (h. ?-1.109), ayudó en  el apostolado del cardenal Gregorio de Ostia y recibió de él el sacerdocio. Se fue al destierro de la Bureba, al morir el cardenal, y compaginó su vida eremítica con la ayuda que ofreció a un hospital para peregrinos

Domingo de Guzmán (h. 1.170-1.221). Fundó la orden de los dominicos, y siendo canónigo de Osma acompañó a su obispo a Dinamarca. Ambos fueron conscientes de la herejía y apoyados por Inocencio III, trabajaron para convertirlos, a pesar de que el santo quería una predicación pacífica. En 1.215 reunió a varios compañeros e iniciaron una vida dedicada a la predicación y un año más tarde le confirmaron su fundación como frailes predicadores. Desde entonces dedicó toda su vida y esfuerzo a la organización de la orden y a la predicación.