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SANTO DOMINGO DE LA CALZADA
Nació en Viloria, Alava, en
una humilde familia. Un día, mientras pastoreaba sus ovejas
a las orillas del Ebro, oyó la voz de Dios que le llamaba
a su servicio. Acudió al monasterio de San Millán de la Cogolla,
pero no fue admitido. Tampoco en Santa María de Valvanera,
por lo que se decidió por la vida eremítica. Y en los montes
que rodean al San Lorenzo, pasó cinco años dedicado a la oracion
y penitencia.
En la Edad Media cobró gran
auge—junto con Roma y Jerusalén— la peregrinación a Santiago
de Compostela, nuestro santo ser convirtió en el buen samaritano,
el ángel protector de los romeros a Santiago, mejorar los
caminos, preparar albergues, movido únicamente por su deseo
de ayudar a los peregrinos. Construyó primero una ermita dedicada
a Santa Maria desde la que exploraba el horizonte para acudir
en ayuda de cualquier prójimo en apuros, y más adelante, un
albergue, donde funge de albañil y enfermero. Luego busca
recursos y levanta el famoso puente sobre el Oja, que todavía
subsiste, tras diez siglos, y años más tarde tala montes y
construye una calzada, que actualmente lleva su apellido.
Muchos al ver su esfuerzo y los frutos de su obra, deciden
colaborar con él, naciendo la ciudad de Santo Domingo de la
Calzada.
San Juan de Ortega y Santo
Domingo de Silos, que lo conocieron, indicaron las múltiples
obras de caridad llevadas a cabo durante más de sesenta años
por este benefactor insigne de la humanidad.
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Fuente: ACI
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