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SAN PEDRO Y SAN PABLO, Apóstoles
San Pedro es llamado también
"Príncipe de los Apóstoles". "Príncipe",
del latín princeps, que significa cabeza principal o jefe
supremo. Sabemos por los Evangelios que Pedro era Galileo,
que vivía en Betsaida, que estaba casado, era pescador y hermano
del Apóstol San Andrés. Portaba el nombre de Simón, pero el
Señor, en el primer encuentro que tuvo con él, le dijo que
se llamaría Cefas, que en arameo significa "piedra"
y que, en su forma española, derivó hasta convertirse en el
apelativo Pedro.
Fue él quien actuó como portavoz
de los demás apóstoles al proclamar la sublime profesión de
fe: "!Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo!"
A él personalmente le dirigió el Señor estas palabras con
gran solemnidad: "!Bendito seas, Simón, hijo de Jonás,
porque no han sido la carne ni la sangre las que te revelaron
estas cosas, sino mi Padre que está en los Cielos! Y Yo te
digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella; a
ti te daré las llaves del Reino de los Cielos: y todo lo que
tú atares en la tierra, atado quedará en el cielo; y lo que
desatares en la tierra, quedará desatado en el cielo".
La "pasión" de San
Pedro tuvo lugar en Roma, durante el reinado de Nerón. De
acuerdo con una antigua tradición, se encerró a Pedro en la
cárcel Mamertina, donde ahora se encuentra la Iglesia de San
Pietro in Carcere. Tertuliano, quien murió cerca del año 225,
dice que el Apóstol fue crucificado; por su parte, Eusebio
agrega que, por expreso deseo del anciano Pedro, la cruz fue
colocada cabeza abajo.
San Pablo, es el "Apóstol
de los Gentiles" y el Protector de la familia Paulina.
No sólo poseemos un registro exterior de sus hechos, proporcionado
por su discípulo San Lucas en los Hechos de los Apóstoles,
sino que contamos con las revelaciones íntimas de sus cartas,
que si bien tenían el propósito de beneficiar a los destinatarios,
reflejan también su alma.
En su tercer viaje, entre los
años 52 y 56, luego de atravesar Galacia, retrocedió camino
hacia Macedonia donde se mbarcó para hacer una quinta visita
a Jerusalén. En Efeso, ocurrió el disturbio creado por Demetrio,
el platero y el tallador, cuando las prédicas de Pablo arruinaron
los lucrativos negocios de los mercaderes en la compra y venta
de las imágenes de la diosa Diana. En Jerusalén se le recibió
de manera indigna y se produjo una gran conmoción popular,
cuando el Apóstol hizo una visita al Templo. Ahí fue detenido,
maltratado y cargado de cadenas. Su cautiverio en Cesarea
duró dos años. En vista de que no encontraban pruebas en su
contra y que Pablo exigió sus derechos de ciudadano romano,
su causa fue vista por el propio emperador, Nerón. Parece
que luego del juicio fue puesto en libertad. Hay pruebas de
que realizó un cuarto viaje.
La Tradición dice que a Pablo
lo condenaron cortándole la cabeza, en un punto de la Vía
Ostiense llamado Aquae Salviae (la actual tre Fontane) cerca
del sitio donde hoy se levanta la basílica de San Pablo Extramuros
y donde se venera la tumba del Apóstol. Es creencia común
que San Pablo fue ejecutado el mismo día y año que San Pedro.
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Fuente: ACI
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