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SAN TOBÍAS
Uno de los libros más agradables de la Sagrada
Escritura es el de Tobías. Este santo fue siempre un exacto
cumplidor de sus deberes religiosos. Siendo todavía muy joven,
cuando sus familiares se apartaron de la verdadera religión
y empezaron a adorar al becerro de oro, él en cambio nunca
quiso adorar ese ídolo y era el único que en su familia iba
en las grandes fiestas a Jerusalén a adorar al verdadero Dios.
Se casó con una mujer de su propia religión,
llamada Ana, y tuvo un hijo al cual le puso también el nombre
de Tobías. Cuando el pueblo de Israel fue llevado cautivo
a Nínive, Tobías tuvo que ir también allá en destierro, pero
allá le concedió Dios la simpatía de los gobernantes y llegó
a ocupar un alto puesto en la administración del gobierno.
Sin embargo, un nuevo rey ordenó la matanza de todos los israelitas;
incluso prohibió su sepultura a fin de que sean los cuervos
quienes comiesen sus cuerpos. Pero Tobías, que era muy piadoso
y muy caritativo, se dedicó de noche a sepultar los cadáveres
de sus paisanos.
Tobías fue preso de muchos sacrificios y
desdichas; pero su entrega generosa y caritativa hacia los
más necesitados, así como su constante oración fueron suficientes
para que el Señor aplaque todos sus males, y que Tobías y
toda su familia pronto gozacen de mucha paz y felicidad.
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Fuente: ACI
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